No creo que haya muchos pueblos, en España o en el mundo, que posean un patrimonio folklórico-musical tan rico como Andalucía. Somos gente inclinada naturalmente hacia el canto. Hay quien dice, con malicia, que no hacemos otra cosa que cantar. Sin embargo, si uno intenta encontrar recursos acerca del tema, no los encuentra. Ni en internet, ni en ninguna otra parte. Es posible, por ejemplo, hallar ingentes cantidades de partituras de música tradicional gallega, catalana, asturiana, vasca, aragonesa, etc, y apenas un par de cositas de música tradicional andaluza.
música tradicional en el pueblo de Orcera (Jaén)
Es raro. O no lo es, si te paras un momento a pensarlo. Resulta que la Junta de Andalucía lleva décadas potenciando brutalmente el flamenco como música andaluza representativa, como si fuera la única cosa que cantamos aquí. Y claro, el efecto colateral ha sido que la verdadera música tradicional se ha secado como una uva pasa.
Durante las últimas décadas, los políticos andaluces responsables de la cultura no han visto más allá del famoso y rentable flamenco, que si bien es una hermosa parte de nuestra cultura musical, es demasiado poco como para representar en exclusiva a un pueblo tan diverso como Andalucía.
Iniciativas populares como las clases de verdiales de la Panda de los Baños del Carmen mantienen vivas las tradiciones entre la juventud
Si una pequeña parte de los recursos que se destinan al flamenco se dedicaran a la música tradicional, estoy seguro de que las canciones que canta mi madre no se perderían. Pero bueno, ya sé que pedirle a los políticos de estos tiempos que hagan algo coherente, y más en un terreno como el de la cultural musical, es perder el tiempo.
El grupo La Rêverie, compuesto por los músicos Juan Manuel Rubio y Esteban Canyar, nos propone una serie de temas clásicos con un aire nuevo, muy cálido y sugerente.
Se trata de de los trabajos que componen su nuevo disco ALMA DE CUERDA, interpretados a la guitarra en combinación con santur y oud.
El timbre que la combinación de instrumentos occidental y orientales confiere a los arreglos creados por los músicos de La Rêverie es muy especial y atractivo.
Las gymnopedias de Satie, por ejemplo, de por sí grandes favoritos de los musicófilos, adquieren una calidez mágica…
Lo que al principio quizás le resulte chocante a alguno, luego se convierte en una aportación fundamental a la música original, dándole mayor sonoridad y colorido sin desvirtuar ni tapar la belleza del tema.
Escucha una prueba, a ver si te convence: Gymnopedie Nº 1 de Erik Satie interpretado por La Rêverie.
Si quieres oir más temas de ALMA DE CUERDA, están en la web oficial del grupo La Rêverie.
Concierto de El Sombrero del Alquimista en las IV Veladas musicales en los jardines del Palacete de La Najarra de Almuñécar, el 2 de septiembre de 2010.
Cuando la música nos sorprende
Por tercer año consecutivo, sonó la música de El Sombrero del Alquimista en los jardines de la Najarra. El estilo moruno del monumento, la hora nocturna, lo heterogéneo del público, el canto de los pájaros entremezclándose con las notas de los instrumentos, todo se conjugó para convertir la velada en un momento único. Los músicos estuvieron muy inspirados y así lo entendió el público, que los premió con largos aplausos y un sinfín de fotografías.
El Sombrero del Alquimista es una rara avis dentro del panorama actual de la música en Andalucía. Incomprendidos por buena parte de los programadores, que buscan músicas con etiqueta y fáciles de reconocer, han fabricado un sonido original, mestizo y culto, lleno de guiños a los diferentes pueblos de las dos orillas del Mediterráneo. Su música tiene el empaque de la música clásica, y no deja de ser world music. Además, salpican sus conciertos de mensajes sociales y políticos, que buscan y reinvindican el acercamiento entre culturas. Algunos de sus miembros salen al escenario ataviados con indumentarias turca o musulmana.
En una misma pieza, como “Juego de Colores”, el grupo toca palos muy distintos. En determinado momento, la pieza nos recuerda a un pasodoble bailado en una plaza de pueblo mediterráneo, y en otro parece una improvisación jazzística. “Aires de La Alpujarra” es música española al estilo de Turina o Falla y es música sufí a la vez. “La Danza de la Luna”, o “Çeçen Kizi”, tienen un sabor netamente turco, aun cuando en la segunda suene un instrumento como la vihuela, tan genuínamente español y cristiano. Interesante arreglo el que hacen de la famosa canción popular catalana “El Noi de la Mare”, con el violoncelo percutiendo un ritmo de sardana y la guitarra interpretando la armonización que hiciera Miguel Jovet. “Tamsara” es un canto y un homenaje al pueblo armenio, a su espléndida y melancólica música que sin duda merece ser más conocida en el mundo.
En definitiva, una noche de música con mayúsculas, que nos hizo ver que todavía existen grupos con la capacidad de sorprendernos.
Magnatune es una discográfica on-line especial. Ya en la década de los noventa, cuando nació, me llamó mucho la atención el lema que estamparon en la cabeza de su web: “WE ARE NOT EVIL” . Toda una declaración de intenciones. Su filosofía tiene dos puntos clave:
1) compartir beneficios al 50% con los músicos, algo bastante más ventajoso que lo que ofrecen las discográficas tradicionales, donde tienes suerte si llegas a conseguir un porcentaje del 10%, y
2) permitir que sus publicaciones puedan ser escuchadas libremente y circulen sin restricciones bajo licencias de tipo Creative Commons.
Como oyente, uno tiene entera libertad para navegar por su catálogo y escuchar lo que quiera. Si decides que te gusta, pues lo compras. Bueno, lo comprabas. Ahora creo que funcionan en plan tarifa plana: te haces socio y por una cantidad mensual puedes escuchar y descargar lo que te apetezca en alta calidad. Yo soy artista de la casa desde hace unos meses, pero no voy a promocionar hoy mis cosas, ya habrá tiempo.
Ahora lo que quiero es compartir con mis posibles lectores un descubrimiento. Se llama Vidia Wesenlund, y canta nanas escandinavas de una manera que no deja indiferente. Yo diría que transmite una infinita paz.
El tempo es deliberadamente lento, como corresponde a las nanas, y los arreglos muy parcos, minimalistas. A veces varias voces, me parece que es ella misma quien se hace los coros, aunque también he escuchado voces masculinas. Música de quietud, de esa que ya no tenemos tiempo para escuchar, ni ganas quizás, porque nos pone nerviosos.
Me ha gustado especialmente el corte nº2: Love Lova Line.